
Curro estaba muy preocupado por su loro. En cuanto lo sacaba a la terraza empezaba a decir:
*Zapatero, hijo de tu madre, muérete!*
*Zapatero, hijo de tu madre, muérete!*
*Zapatero, hijo de tu madre, muérete!*
Y así día tras día.
Por lo que decidió llevarlo a la pajarería a ver qué idea le daban para que el loro cambiese esa costumbre.
El dueño de la pajarería le dijo que lo mejor y más rápido era ponerle cerca un loro bien hablado, fino y que no dijera esas cosas.
¿Conoce usted alguno?
Sí, el de D. Luis -el párroco- es un santo.
Curro le contó el caso a D. Luis y el párroco les dejó su loro bien hablado y los juntaron en la pajarería.
Cuando pasaron unos días, Curro volvió a la pajarería y le preguntó al dueño:
¿Mejoró ya su lenguaje mi lorito?
¡Mejorarlo!… Ahora es peor. Se pasa el día diciendo
*¡Zapatero, hijo de tu madre, muérete!*
Y el del cura le contesta:
*¡Te lo rogamos, Señor!
Sobrina de Satanás González

1 respuesta hasta el momento ↓
Bitacoras.com // Marzo 21, 2009 a 8:07 pm |
Información Bitacoras.com…
Valora en Bitacoras.com: Curro estaba muy preocupado por su loro. En cuanto lo sacaba a la terraza empezaba a decir: *Zapatero, hijo de tu madre, muérete!* *Zapatero, hijo de tu madre, muérete!* *Zapatero, hijo de tu madre, muérete!* Y así día tra…